El taller de Fundamentos para el equipo y una sesión de trabajo sobre la seguridad del entorno Microsoft 365, que es lo que hay que resolver antes de abrirle Copilot a la institución. Los dos frentes en un solo acuerdo, en el orden que ustedes plantearon.
De la conversación del 7 de septiembre queda claro el orden. El Colombo Americano trabaja sobre Microsoft 365 y evalúa habilitar Copilot, y antes de eso hay una pregunta sin responder, qué información va a alcanzar la herramienta y con qué permisos. Esa pregunta se contesta mirando el entorno, y en paralelo el equipo necesita los fundamentos para usar la inteligencia artificial con criterio. Esta propuesta cubre los dos frentes.
La institución trabaja sobre ese entorno, así que Copilot no es una herramienta nueva que haya que comprar aparte. Es una capa que se enciende sobre lo que ya existe, y ahí está tanto la ventaja como el cuidado.
Copilot lee lo que la persona puede leer. Si los permisos de las carpetas están más abiertos de lo que alguien cree, la herramienta lo va a mostrar. Ese es el punto que se revisa en la sesión de seguridad.
Una herramienta encendida sin criterio se usa mal o no se usa. El taller de Fundamentos deja al equipo sabiendo qué pedirle, qué información entregarle y cómo revisar lo que devuelve.
Con el entorno revisado y el equipo formado, habilitar Copilot deja de ser una apuesta. Y desde ahí se decide con datos si tiene sentido sumar otras herramientas.
El taller es para el equipo y la sesión de seguridad es para quien administra el entorno. Van juntos en el mismo acuerdo porque se necesitan mutuamente, y se agendan en el orden que a ustedes les sirva.
Una hora con quien administra el entorno para revisar qué información alcanza Copilot y con qué permisos. Se mira cómo están hoy los accesos a las carpetas de las que la herramienta va a leer, qué queda fuera de su alcance y qué reglas conviene dejar escritas antes de habilitarla. El trabajo se hace con su equipo de sistemas, que es quien tiene los permisos para aplicar los cambios.
El taller estándar de SKIP, aterrizado al trabajo de la institución. Qué hay detrás de un modelo y qué determina sus respuestas, cómo se formula una instrucción que sirve, cómo se revisa un resultado antes de usarlo, y la protección de la información con la diferencia entre la cuenta corporativa y la personal explicada con su porqué. El criterio que se enseña sobrevive al cambio de herramienta, que en este mercado pasa cada pocos meses.
Los dos componentes van en un mismo acuerdo y con un solo valor. Ahí entran el taller, la sesión de seguridad y los entregables que los acompañan.
Los dos frentes que el Colombo Americano necesita para habilitar Copilot con tranquilidad, en un solo acuerdo.
Valores en COP, antes de impuestos (no incluyen IVA). El taller cubre hasta 15 participantes, y si el grupo es más grande lo ajustamos antes de confirmar.
La inteligencia artificial bajó la barrera para construir y no bajó la barrera para construir bien, escalable, eficiente y seguro. SKIP es la evolución de la casa de desarrollo de software de siempre, con la velocidad y el costo que la IA permite.
Quien solo capacita deja al equipo con la pregunta de qué sigue, y quien solo instala tecnología deja herramientas que nadie entiende. La combinación de equipo con criterio y proceso funcionando es la que produce adopción real.
Cuatro fases que convierten las ganas de usar inteligencia artificial en un proceso concreto funcionando, con un responsable claro en cada una. El mercado vende herramientas o talleres sueltos, y SKIP vende el camino completo.
Cuando el paso siguiente es implementar, lo que se construye queda instalado dentro de la institución y se adapta a sus procesos.
El taller y la sesión de seguridad son virtuales y en vivo, con práctica en el computador de cada participante.
El calendario del taller y de la sesión de trabajo se define al confirmar, en el orden que a ustedes les sirva.
Las licencias de Microsoft 365, de Copilot y de cualquier otra herramienta son de ustedes. Tampoco incluye la adecuación de espacios y equipos ni los viáticos y el transporte de sesiones presenciales fuera de Bogotá.
SKIP factura el día en que ustedes aceptan la propuesta, y el pago del 100% va a 30 días calendario desde la fecha de facturación.
Con el visto bueno acordamos la fecha de la sesión de trabajo y la del taller. Si algún punto de esta propuesta necesita ajuste, responde el correo con el que te llegó o escríbenos por WhatsApp.
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